
La Osteopatía es una medicina manual global, que considera a la persona como una unidad.
La base de la Osteopatía consiste en “sentir” las restricciones del movimiento de los distintos tejidos y elementos que forman el cuerpo humano y devolverlas su movilidad natural.
El osteópata utiliza sus manos para “sentir” el cuerpo, encontrar las zonas en restricción de movilidad y liberarlas.
En que el movimiento es Vida y que cada elemento de nuestro cuerpo tiene un movimiento específico: las vísceras, los huesos, las glándulas, los vasos sanguíneos, los músculos... y todos éstos movimientos se transmiten globalmente a través de unas membranas llamadas fascias que los envuelven y los conectan todos entre sí.
Se dice que los osteópatas "tenemos ojos en los dedos", ya que palpamos, vemos y sentimos el cuerpo globalmente, siguiendo ese movimiento a través de las fascias, para encontrar las zonas hipomóviles debido a torsiones, compresiones, tensiones, cicatrices, adherencias, infecciones, operaciones, etc... y también por causas emocionales que hacen que nuestro cuerpo se cierre, se encoja o se retraiga y por consecuente no funcione bien.
Una vez localizada la “lesión osteopática”, que es la zona o el órgano en restricción de movilidad, el osteópata lo normaliza local y globalmente, para permitirle recuperar su buen funcionamiento y su capacidad innata de autocuración.